Hoy sonrío ante…

Hoy Sonrío

Hoy sonrío ante la libertad que algunos se toman para juzgar los comportamientos de terceros. Diagnóstico rápido sin chequear nada.  El ego del conocimiento les da vía libre para juzgar lo que desconocen. Sin acoger;  sin arropar y por supuesto sin escuchar.

Personajes vestidos de humildes, cabalgan a lomos de la prepotencia y se auto-proclaman dueños de la sabiduría. Certificado adquirido, normalmente, a golpe de talonario.

Hoy sonrío ante mi ignorancia del funcionamiento correcto de las cosas. Cuando una fachada llena de luces vende más que un rincón sombrío con el calor suficiente para envolver al que llega.

Hoy sonrío ante la falta de lucidez, pues gracias a ella, me mantengo en una bendita locura que me protege de las prisas, las falsedades y de las botas de aquellos que pisan el suelo que no les pertenece.

Hoy sonrío ante aquellos que se nombran así mismos emperadores de un imperio que nadie conoce y en el que solamente habitan ellos. Prefiero seguir en mi búsqueda constante de la puerta de salida ante cualquier jerarquía.

Hoy sonrío ante los defensores de lo legítimo, aquellos que no respetan una opinión diferente a la suya. Hace un

tiempo decidí enriquecerme de la variedad de ideas.

Hoy sonrío hacia aquellos que exhiben sus logros exteriores y guardan sus vergüenzas interiores. Atemorizados de ser descubiertos y su castillo construido con palillos, quede hecho un montón de piedras. Mi logro es querer vivir cada día.

Hoy sonrío a aquellos que se refugian en la experiencia para dictar dogmas de fe y convencer a sus fieles de cómo se deben hacer las cosas. Yo bastante tengo con convencerme a mí mismo y seguir hacia delante.

Hoy sonrío ante las máscaras de aquellos que se ciñen a los cuatro puntos aprendidos y de ahí no salen. Sin embargo, son capaces de opinar de todo. Les pido perdón, sigo aprendiendo, quizás algún día pueda opinar de algo.

Hoy sonrío antes los adivinadores de mi futuro, sin haberse ocupado de haber conocido mi pasado. Lanzan puñales que esquivo y que quizás, antes, hubieran llegado al objetivo. Las lágrimas limpiaron las cicatrices de mi cuerpo. Reconozco que todavía quedan muchas cicatrices, afortunadamente también me quedan muchas lágrimas.

Hoy sonrío ante la grandeza de todos aquellos que respiran un aire diferente. Ese que está reservado para los que llegan, para los que saben, para los elegidos. Ya os digo que no me encontraréis en los lugares donde se reúnen.

Búscame en ese rincón sombrío. Seguro que encuentro algo para arroparte, acogerte, limpiar tus heridas y abrazarte.

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