Expectativa vs Realidad

Expectativa

Reconozco que gran parte de mi pasada infelicidad laboral fue provocada por el incumplimiento de las expectativas generadas. La conversación mantenida con mi interlocutor; las referencias que obtenía sobre la empresa a la que me iba a incorporar; las propias instalaciones de la compañía; experiencias anteriores; el cargo que iba a desempeñar; mis deseos; mi esperanza de realizar o conseguir algo;… todo ello generaba en mí unas expectativas.

Cada expectativa que nos generamos, puede estar en línea con la realidad, situarse por debajo de la realidad o quedar muy por encima de la realidad. Identifico esa diferencia entre expectativa y realidad como el posible nivel de felicidad o infelicidad que sentía con la empresa. Cuando no alcanzamos nuestras expectativas, estas se convierten en expectativas frustradas que nos llevarán a un estado de resentimiento. 

Es cierto, que existen lugares en los que se utilizan métodos (no muy éticos) de cara a que el candidato se genere altas expectativas con el fin de que éste quiera trabajar en esa compañía. Estas empresas suelen (solían) tener una alta rotación de personal. Cuando el trabajador, identificaba que aquello que se había hablado no existía, decidía cambiar de empresa. (Hoy la oferta laboral, lleva a que el trabajador siga realizando su trabajo con altos síntomas de desmotivación y despido interior).

Quitando casos de abuso o engaño, las expectativas se las genera uno mismo. Ajustar las expectativas a la realidad, ayuda bastante a sentirnos satisfechos con nuestro trabajo. No quiero decir que esa satisfacción solo dependa de nuestra capacidad para realizar ese ajuste pero si ayuda bastante.

La mejor herramienta para conseguir ese ajuste entre la expectativa que uno mismo se genera y la realidad es la “pregunta”.

¿Qué nos impide preguntar al que va a ser nuestro jefe qué espera de mí como empleado? Por otra parte, ¿qué me impide compartir lo que yo espero de la empresa, o de él como jefe?

Vivimos realizando constantes interpretaciones de las cosas. Interpretaciones que nos llevan a crearnos “nuestra” realidad que confrontamos con “nuestras” expectativas. Sin embargo, “nuestra” realidad no es la realidad. Nuestras expectativas, son solo eso, nuestras esperanzas.

Usemos la comunicación para que la diferencia entre expectativas y realidad sea la mínima posible.  Comencemos a basarnos en datos objetivos y no interpretaciones.

Aparte quedan las personas que viven a la expectativa dentro de la empresa. Personas que están a la espera de algo sin realizar movimiento alguno. Como he comentado, estos son otro tipo aparte de personas…y de expectativas.

 

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