Mi yo futuro


20150311_110123Querida hija:

Puede que dentro de unos años, decidas navegar por éste blog. Puede que, si lo haces, te recorran sentimientos de indiferencia, lejanía y distancia. Son muchos los años que nos separan, aunque creo que la manera que ambos tenemos de vivir, nos acerca y salva lo que un calendario marca.

Quizás, leas diferentes “post” de los que ya hay escritos o de los que, espero, me quedan por escribir y nunca descubras éste.  Será una lástima pues éste es la manera que tengo de darte las gracias.

Hoy, me he parado a leer la hoja que tienes pegada tras la puerta de tu habitación. Al tenerlo en la puerta de manera visible, no he sentido que estuviera violando tu privacidad. Hace días que la vi pero nunca me paré el tiempo suficiente para permitirme sentirme pequeño a tu lado. Al hacerlo he escuchado tu voz cuando me dices “tranquilo papá, tranquilo”. 

Gracias por el regalo que me has dado. Gracias por darme, una vez más, la oportunidad de aprender de ti.

Hoy te pido perdón porque soy consciente de lo mucho que tú me escuchas y de lo poco que lo hago yo.

Hoy me pongo por debajo de ti cuando me muestras que las cosas son simples, aunque me cueste verlas. Ahora comprendo cuando encojes los hombros y pones cara de no entenderme. Ahora sé que el que no te entiende soy yo.

Hoy siento que mi mejor maestro eres tú (y tu hermano). No veas lo que me relaja, cada vez que os veo como tal.

Hoy agradezco cada una de tus sonrisas. Esas que iluminan mi cara cada vez que la dibujas en tus labios. Esas que me llenan de energía, tras una jornada larga de trabajo.

Hoy tengo la sensación de conocernos de hace mucho tiempo, mucho más de los 8 años que llevamos juntos.

 Hoy me siento obligado a cambiar mi conversación contigo. Ahora entiendo muchas preguntas “raras” que me haces y que, sin que te lo diga, tanto me hacen pensar.


Hija, nunca pierdas la fe en ti. Es lo más valioso. Sigue escribiendo a tu “yo futuro” porque estoy convencido que serás su mejor consejera. Crece rodeada de esos valores que identifiques como correctos, esos que te permitan caminar por la vida con la cabeza alta y puedas mirar a los ojos de todos. Aprende de los que están a tu lado y permite que ellos aprendan de ti. Sigue respetando las opiniones de todos, de la misma manera que respetas las tuyas propias.

 

Reproduzco el escrito tal cual. No me atrevo a poner ni una coma, ni una tilde. Está perfecta así.

“Mi yo del futuro recuerda que tienes que creer en ti no en lo que te digan los demás menos si te han castigado tus padres claro bueno a lo que vamos tienes que ser lo que tu quieras y recuerda ser una persona amable, simpática, graciosa y si puedes guapa y popula y famosa porfa  Adios muchos besos”.

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