Ganarás el pan con… el candor de tu sonrisa.

Sonrisa

Ganarás el pan con el sudor de tu frente…”. Génesis, 3:19. Frase mítica que aprendí bien pequeño. Aún recuerdo leerla en uno de los primeros catecismos. Marcando con el dedo índice cada una de sus letras y completando de forma lenta pero segura la totalidad de la frase. Era lo más rápido que podía leer con 6 años.

Creo que es la primera referencia literaria sobre el tema laboral que llegó a mi cerebro. Creo que la segunda es la de “mamá gallina” manifestando ante sus pollitos: “Quién no trabaja, no come”.

Hoy me quedo con la primera. Considero que para la mayor parte de nosotros “trabajar”, va unido a un esfuerzo físico. Esfuerzo que todos, alguno se “escaquea”, hacemos de manera automática.

Muchos son los trabajos que tienen una alta carga física. Otros, no van ligados a un derroche de energía física, sin embargo sí la llevan psíquica, lo que podemos comparar con ese esfuerzo físico que nos llevará a ganarnos el pan.

Evitar hacer ese esfuerzo físico es algo muy visible. Imagina a un grupo de personas que están descargando un camión, pronto podrás identificar si alguno de ellos no realiza ese esfuerzo necesario. En el psíquico te será un poco más complicado identificar al que no se esfuerza pero llegado un tiempo saltaría la liebre.

Hoy no es suficiente con dar ese esfuerzo para con ello ganarnos el pan. Hoy se precisa de un esfuerzo adicional. Esfuerzo que como indica Seth Godin es muy difícil de dar y muy fácil de evitar. Me refiero al esfuerzo emocional.

“El esfuerzo emocional es la labor de hacer un trabajo importante, incluso cuando no resulta fácil” (Seth Godin)

Hoy realizar ese esfuerzo emocional es lo que marca la diferencia. A menudo escucho a personas quejándose de la situación en su empresa y lo poco que le agradecen su esfuerzo físico en su empresa. Pienso que eso no lo valoran porque lo dan por hecho. Como en el ejército, el valor se presupone. Que te levantes a las 5 de la mañana para desplazarte a una ciudad que está a 500 kms y estar a las 9 en una reunión, no lo valoran. Ahora, si llegas con una sonrisa y das un abrazo a tus compañeros, como dice el anuncio, eso no tiene precio.

Una manera de distinguirnos y de hacernos “más valiosos” en las empresas es precisamente dando ese esfuerzo emocional. Eso sí lo que lo reconocen las empresas y es por lo que nos pagan. Por hacer esa diferencia.

Siempre recurro al clásico ejemplo de dos vendedores del mismo coche, con las mismas prestaciones, mismas condiciones de venta ¿qué hace al comprador decidirse por un vendedor o por otro? Efectivamente el esfuerzo emocional que realice uno u otro. Una sonrisa, puede ser la diferencia entre ganar una venta o no.

Si me dedico a repartir comida a domicilio, el hecho de entregar la comida correctamente y en hora será percibido por el cliente como el servicio contratado. Si a esa entrega le acompaño de una sonrisa, de una pregunta interesándome por el cliente y deseándole buen provecho, el cliente recibe algo que no espera. Hasta puede que le transforme y por un momento le alegre el día.

Además esa sonrisa te beneficia. Con ella eres capaz de conectar con un ser humano, de resultar innovador, original, creativo y todavía más importante, es bueno para tu salud.

Pasamos, como mínimo, 8 horas en nuestro puesto de trabajo. Imagina que durante ese tiempo te mantienes en un estado emocional controlado y te ciñes exclusivamente a realizar ese esfuerzo físico, sin más ¿cómo crees que te sentirás al acabar la jornada? ¿En una semana de trabajo? ¿En un mes? ¿En años?

Ahora, ¿piensas que te pagarán más o ante situaciones difíciles de la empresa contarán contigo si eres uno más que tan sólo da ese esfuerzo físico?

Imagino el corto plazo con organizaciones compuestas por personas motivadas que tienen claro que el estar allí es debido a ese esfuerzo emocional que las diferencia de muchas otras.

Hoy, vivimos índices muy elevados de personas desempleadas ¿a qué candidato crees que escogerá un técnico de selección ante perfiles similares? Efectivamente, al que en la entrevista sea capaz de conectar mejor con él. Al que muestre ese esfuerzo emocional. Ahí está la diferencia.

Estarás pensando que no conozco la situación de tu empresa y que para qué vas a realizar ese esfuerzo emocional. Mi respuesta es sencilla. Ese esfuerzo, inicialmente lo estarás realizando para ti. Con el paso del tiempo, puede que transformes personas que hoy ni imaginas. Pero por encima de todo, empezarás a sentirte diferente y estarás distinguiéndote del resto.

“Seremos nuestros mejores jefes y nuestros principales compañeros cuando aprendamos a tratarnos con el cariño y el afecto que nos merecemos” (Mª Jesús Álava)

 

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