¿Quién fue primero la gallina o el huevo?

 Eterno dilema en el que unos y otros han emitido con el paso de los años sus teorías para demostrar al resto sus pensamientos, sus creencias.  Precisamente según las creencias que tenga cada uno le llevará a pensar que el huevo fue antes que la gallina o por el contrario, la gallina fue antes que el huevo. Entiendo la necesidad de saber el origen de todo lo que nos rodea. Conocerlo nos puede ayudar a conocer hacia dónde nos dirigimos. Mi opinión, lo importante es que existan huevos y gallinas.

Un dilema parecido nos ocurre con la figura del emprendedor. Debate que en los últimos años tiene aún más vigencia ante el creciente número de emprendedores que están apareciendo, debido principalmente a la situación económica por la que estamos pasando. Emprender se ve como una opción, como una alternativa ante el estancamiento del empleo por cuenta ajena.

La pregunta que aparece es: ¿el emprendedor nace o se hace? Por una parte están los defensores que la persona al nacer ya tiene en su genética la capacidad necesaria para ser emprendedor, nacen con ese talento. Por otra parte, están los que defienden que el emprendedor se hace mediante práctica, hábito y disciplina.

Lo mismo que con el huevo y la gallina, opino que lo importante es que existan emprendedores. De la misma manera que tienen que existir los trabajadores por cuenta ajena.

Considero al emprendedor como la persona que busca nuevos retos, nuevos objetivos y trabaja con esfuerzo para conseguirlos, para alcanzarlos. Ser emprendedor, no necesariamente conlleva el crear una empresa al uso. Un aventurero que se marca como reto alcanzar la cima de esa montaña imposible se convierte en un emprendedor en ese instante. Aquellos que en el siglo XV emprendieron viaje en busca de las Indias se convirtieron en emprendedores.  La persona que cansada de su posición laboral en la empresa busca una promoción, se convierte en emprendedor en el momento que se lo marca como objetivo y realice acciones dirigidas a su logro.

Existirán personas que, efectivamente, cuenten con unos genes favorables para iniciar el camino del emprendimiento. Otros tendrán que aprender las habilidades necesarias para alcanzarlo.

El diccionario define “emprendedor” como: Que emprende con resolución acciones dificultosas o azarosas”.Si buscamos “emprender” nos dice: Acometer y comenzar una obra, un negocio, un empeño, especialmente si encierran dificultad o peligro”.

El camino del emprendedor no es un camino fácil. Yo lo comparo con un campo de minas. Normalmente los desactivadores de minas no nacen con la capacidad genética para desactivarlas, sin embargo aprenden a hacerlo y llegado el momento lo hacen. Con su labor, convierten ese campo de minas en un campo de margaritas en el que las personas pueden pasear tranquilamente por él.

Se han realizado estudios en los que sí se ha llegado a la conclusión que todos los emprendedores comparten cosas en común. Son personas entusiastas, con ganas de trabajar y un sueño para alcanzar. El emprendedor se crea cuando se unen las experiencias, capacidades, habilidades y actitudes necesarias. Algunas puede que vengan de serie, otras pueden aprenderse, pueden entrenarse.

Tener una idea no es lo único necesario para emprender. Saber cómo llevarla a la práctica y saber desactivar las minas que nos encontraremos por el camino vital para ver realizada esa idea que hoy muchos pueden tener en su cabeza.

Somos lo que hacemos una y otra vez. La perfección, por lo tanto, no es un acto, sino un hábito” (Will Durant)

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