Mujeres- Hombres y Viceversa

En todo proceso de coaching hay dos elementos principales sin los cuáles no podría llevarse a cabo, coach y coachee. El coach acompaña al coachee en el camino para alcanzar la meta fijada. El coachee fija una meta, un objetivo, un lugar al que quiere llegar. El coach es el responsable del proceso, mientras que el coachee es el responsable del resultado.  

Algunos opinan que para hacer, por ejemplo, coaching a un directivo de una empresa, el coach debe haber tenido experiencia como directivo de empresa, o al menos conocer la labor que estas personas pueden realizar, así como el funcionamiento de una empresa. Otros opinan que no contar con esa experiencia es más enriquecedor pues el acompañamiento será más puro al no relacionarlo con experiencias vividas. El debate sigue alimentándose día a día y las opiniones son diversas y enriquecedoras. Hace poco participé en uno de ellos y llegamos a la misma conclusión de siempre, es decir, a ninguna.

Dando vueltas al, para algunos, tema vital para “la evolución y supervivencia” del coaching, me hice la pregunta si también es necesario entonces que para hacer coaching a una mujer es necesario ser mujer y para hacer coaching a un hombre es necesario ser hombre. He investigado en internet buscando documentación sobre el tema y no he encontrado gran cosa. Esto me lleva a pensar que el tema no tiene importancia o que no sé buscar en internet.

Sin embargo, si algunos defienden la necesidad de tener conocimientos y experiencias para poder realizar coaching dependiendo de la profesión del coachee ¿podemos necesitar esos conocimientos y experiencias también dependiendo si el coachee es hombre o mujer?

Estoy convencido y defiendo que tanto hombres como mujeres somos iguales. Sin embargo, está  demostrado que reaccionamos de diferente manera a ciertos estímulos; ante situaciones concretas los intereses de unos y otras son distintos; vivimos de manera diferente las emociones, debido en gran medida a la “maravillosa” educación recibida; los patrones mentales que tenemos pueden ser diferentes, creo que estamos avanzando en los últimos años a este respecto, los hombres nacen para un fin y las mujeres para otro según nos indicaban padres, educadores; las prioridades de unos y otros son diferentes; la paternidad o maternidad la vivimos desde distintos papeles,… Seguro que vosotros alimentáis más la lista.

Como coach, cuando estás en un proceso de coaching con una persona de género contrario al tuyo ¿acompañas de manera distinta que si el coachee fuera de tu mismo género? 

 

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