The Working Dead

¿Has pensado alguna vez el alto número de personas que acuden a su trabajo todos los días sin saber qué hacer? El porcentaje es altísimo.

Durante años las empresas trabajaron en reducir el número de rotación de su plantilla.
La llegada de la crisis llevó a realizar unos reajustes de la misma con el fin de tener platillas acordes a la situación de cada compañía.

Pero hoy, cuando tenemos 5 millones de personas desempleadas (que no paradas), aparece a la luz una nueva clase de trabajadores. Esas personas que todas las mañanas salen de su casa, llegan al trabajo y cuando encienden el ordenador…se dan cuenta que no saben qué hacer.

Estas personas son las que yo denomino “empleado zombie”. Son trabajadores que externamente no muestran síntoma alguno de enfermedad. Pero cuando los analizas bien, te das cuenta que están muertos. No tienen pasión por nada, viven en un estado de desmotivación permanente, no creen en un futuro mejor, vagan de un lado a otro buscando no ser molestados, viven sin interés, dejan pasar los días, dejan pasar su vida.
Lo malo del “empleado zombie” es que se alimenta de carne fresca y al que toca, infecta. Lo que nos lleva a correr el riesgo que el resto de la plantilla se infecte.

Dentro de los “empleados zombies” existen varias clases.

1) Caminantes.- Suelen moverse de forma tranquila y alcanzan su presa acorralándola. Suelen atacar en grupo por lo que con el tiempo es fácil identificarles.
2) Corredores.- Al contrario de los anteriores estos se mueven de forma ágil. Cuando menos te lo esperas lo tienes encima tuya sin posibilidad de escapar. Suelen estar siempre solos y muestran una actitud tranquila, salvo cuando atacan.
3) Químicos.- Los más peligrosos y difíciles de identificar. Son capaces de mutar y mantener una postura humana según le convenga. En ocasiones desarrolla una fuerza sobrehumana. Se extienden con gran facilidad e incluso alcanzan niveles superiores dentro de la organización.

Preguntas que debemos hacernos ¿qué ha llevado a estas personas a convertirse en “empleados zombies”? ¿Cómo piensan las empresas que se pueden encontrar sus trabajadores tras vivir años de contención (cuando no reducción) salarial? ¿Qué puede hacer una persona que se le ha pedido esfuerzo para sacar la empresa hacia delante y no ha recibido ni un reconocimiento por ello? ¿Cómo creen que se pueden sentir personas que han visto cómo han salido por la puerta compañeros suyos y piensan que los siguientes pueden ser ellos? ¿Qué pasión puede tener una persona cuando su jefe es el primero que le intoxica con presión y miedo?

¿Quién es realmente el culpable de la situación? ¿Nos interesa seguir en esta situación? ¿Qué podemos hacer para cambiarla?
Hace años se trabajó para reducir la rotación.  Hoy tenemos en nuestra plantilla empleados que necesitan nuestra ayuda para reconducirles y hacerles ver que hay futuro. Convencerles que es vital que sientan pasión por lo que hacen. Reconocerles su esfuerzo. Hacerles integrantes de un proyecto común.
Me preocupan los 5 millones de desempleados (que no parados). Pero tanto o más me preocupan todas esas personas que están empleadas y que están pasando por una situación crítica ahora mismo. Me preocupan primero por ellas como personas, pero también porque son las que ahora tienen que moverse más que nunca para aportar su grano de arena y salir de la situación que hoy estamos viviendo.

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